sábado, 5 de septiembre de 2026

Tecnología

El propósito del consumo de alcohol define la adicción, según especialistas

El experto Gabriel Rubio advierte que el riesgo de adicción reside en la intención del consumo más que en la frecuencia o cantidad ingerida.

Redacción Despacho Nacional
Foto: xataka.com.mx

El especialista en adicciones Gabriel Rubio ha señalado que el diagnóstico del alcoholismo ha evolucionado, dejando de centrarse exclusivamente en el volumen de consumo. En declaraciones recientes, Rubio enfatizó que la dependencia no está determinada únicamente por la cantidad de alcohol ingerida, sino por la función que el individuo otorga a la sustancia en su vida cotidiana. Este enfoque busca desplazar la atención hacia las motivaciones psicológicas que llevan a las personas a beber, independientemente de si el consumo es frecuente o esporádico.

En el contexto mexicano actual, se observa una transición en los hábitos de las nuevas generaciones. Datos cualitativos sugieren que los jóvenes están mostrando una tendencia creciente hacia la moderación, alejándose de las dinámicas de consumo excesivo que caracterizaron a décadas anteriores. Este fenómeno, percibido por sociólogos y profesionales de la salud, refleja una mayor consciencia sobre el bienestar personal y una revalorización de los espacios de socialización fuera del entorno doméstico.

El experto sostiene que el problema surge cuando el alcohol se convierte en una herramienta para gestionar emociones, evadir problemas o aliviar el estrés. Cuando el consumo se utiliza como un mecanismo de afrontamiento, el riesgo de desarrollar una conducta adictiva aumenta significativamente, incluso si la ingesta se mantiene dentro de rangos considerados socialmente aceptables. Esta perspectiva subraya la importancia de la prevención desde una óptica de salud mental y no solo como una cuestión de control sanitario.

Ante este panorama, instituciones como la Secretaría de Salud y diversos centros de integración juvenil han comenzado a adaptar sus estrategias de intervención. El objetivo es fomentar una cultura donde la salud mental sea la prioridad, promoviendo el desarrollo de habilidades emocionales que reduzcan la dependencia a sustancias. Las propuestas actuales se enfocan en la educación temprana y en el fortalecimiento de redes de apoyo comunitario para atender la raíz del consumo problemático.

Finalmente, Rubio exhorta a la sociedad a cuestionar los motivos detrás del consumo de alcohol en eventos sociales y entornos privados. Al identificar para qué se consume, las personas pueden tomar decisiones más conscientes y responsables. Este cambio de paradigma representa un paso fundamental para enfrentar los retos de salud pública en México, donde la prevención y la educación son herramientas esenciales para reducir el impacto de las adicciones en la población joven.

adiccionessalud mentalsalud públicajuventudprevención