sábado, 5 de septiembre de 2026

Tecnología

El origen ancestral del dado de veinte caras hallado en Egipto

Arqueólogos han confirmado que el dado icosaédrico, pilar de los juegos de rol modernos, tiene raíces egipcias de hace dos milenios.

Redacción Despacho Nacional
Foto: xataka.com.mx

Para los aficionados a juegos de rol como Dungeons and Dragons o Pathfinder, el dado de veinte caras, conocido técnicamente como icosaedro, es una herramienta fundamental para determinar el destino de sus personajes. Aunque la cultura popular moderna asocia este objeto casi exclusivamente con la cultura geek contemporánea, descubrimientos arqueológicos recientes han revelado que este poliedro tiene una historia mucho más profunda, situando su uso original en el Egipto de la época ptolemaica, hace más de dos mil años.

El hallazgo de un dado de veinte caras tallado en piedra, fechado con precisión por expertos en antigüedades, desafía la noción de que estos instrumentos de azar son una invención del siglo XX. A diferencia de los dados de seis caras que han sido comunes en casi todas las civilizaciones antiguas, la versión de veinte caras representaba un nivel de sofisticación geométrica y técnica superior para la manufactura artesanal de la época, sugiriendo que su propósito iba más allá del simple entretenimiento recreativo.

Historiadores sugieren que estos objetos probablemente cumplían funciones adivinatorias o formaban parte de complejos rituales religiosos en la antigüedad egipcia. La transición de estos objetos de un contexto sagrado o de azar ancestral a su adopción masiva en la cultura popular global actual demuestra cómo ciertos diseños geométricos han mantenido su relevancia y fascinación humana a través de los siglos, trascendiendo fronteras y épocas históricas.

Este descubrimiento ha generado un notable interés entre historiadores y entusiastas de los juegos de mesa en México, quienes ven en este artefacto un puente entre la arqueología clásica y las formas modernas de narrativas interactivas. Instituciones académicas han comenzado a analizar estos hallazgos para entender mejor la evolución de la probabilidad y el azar en las sociedades antiguas, comparando las técnicas de manufactura con los procesos actuales de producción de componentes lúdicos.

La presencia de este dado en museos internacionales permite al público apreciar de cerca la destreza de los artesanos egipcios. Este hallazgo no solo enriquece nuestra comprensión sobre la historia de los juegos de azar, sino que también subraya cómo los elementos de nuestra cultura actual suelen tener raíces mucho más profundas de lo que inicialmente suponíamos en el imaginario colectivo.

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