martes, 20 de octubre de 2026

México

Viven más de 300 menores junto a sus madres en cárceles mexicanas

Un informe de la CNDH revela que 308 niños permanecen en centros penitenciarios estatales, enfrentando carencias en su desarrollo y atención básica.

Redacción Despacho Nacional
Foto: excelsior.com.mx

Un reporte reciente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) ha confirmado que, a la fecha de hoy, 308 menores de edad viven junto a sus madres en los centros penitenciarios de México. El organismo detectó deficiencias críticas en la atención integral tanto para las mujeres privadas de la libertad como para los niños que residen en estos espacios, destacando la falta de servicios adecuados para garantizar un desarrollo infantil digno en entornos de reclusión.

El estudio del organismo autónomo señala que en al menos 66 penales estatales se han identificado irregularidades en los protocolos de atención. En estos centros, la infraestructura resulta insuficiente para cubrir las necesidades básicas de salud, alimentación y estimulación temprana, lo cual contraviene las normativas de derechos humanos vigentes y los estándares de reinserción social que las autoridades deben procurar conforme a la Constitución.

Adicionalmente, el análisis de la CNDH encontró que en al menos 72 centros de readaptación social conviven 306 mujeres que enfrentan procesos judiciales o sentencias, muchas de ellas acompañadas por sus hijos. Esta situación pone de manifiesto la urgencia de implementar políticas públicas transversales entre la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) y las autoridades estatales, enfocadas en proteger el interés superior de la niñez dentro del sistema penitenciario.

Ante estos hallazgos, diversas organizaciones de la sociedad civil han solicitado a las autoridades federales y locales reforzar los programas de bienestar y salud al interior de los penales. La propuesta central busca garantizar que los menores cuenten con espacios de recreación y servicios médicos especializados, evitando que la reclusión de los progenitores condicione el pleno ejercicio de los derechos fundamentales de los niños que, por razones de cuidado materno, deben permanecer en estos recintos.

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