martes, 20 de octubre de 2026

México

La diversidad lingüística de las manos: realidad de la lengua de señas

Más de 70 millones de personas sordas en el mundo utilizan diversas lenguas de señas, desafiando el mito de un lenguaje universal único.

Redacción Despacho Nacional
Foto: excelsior.com.mx

A nivel global, más de 70 millones de personas sordas emplean una de las más de 300 lenguas de señas existentes para comunicarse e interactuar con su entorno. A diferencia de lo que suele creerse, no existe un lenguaje universal de señas, ya que cada país ha desarrollado su propia gramática y sintaxis, adaptada a su contexto cultural y social. En México, la Lengua de Señas Mexicana (LSM) es el vehículo oficial de comunicación para la comunidad sorda, reconocida formalmente como parte del patrimonio lingüístico nacional.

La estructura de la LSM, al igual que otras lenguas de señas en el mundo, no es una traducción literal del español hablado ni una simple mímica. Se trata de un sistema lingüístico complejo que utiliza el espacio tridimensional, la configuración de las manos, el movimiento, la orientación y la expresión facial para transmitir significados precisos. Cada gesto o movimiento funciona como un fonema o morfema, permitiendo que los usuarios expresen conceptos abstractos, técnicos y emocionales con total autonomía gramatical.

El mito de una lengua de señas única suele derivar de la confusión entre el uso de señas básicas y la estructura profunda de una lengua natural. Al igual que ocurre con las lenguas orales, las de señas han evolucionado de manera independiente en cada región, influenciadas por los procesos educativos y la interacción de la comunidad con su entorno social. Por ello, intentar aplicar una lengua de señas extranjera en el contexto mexicano resulta ineficaz para la comunicación plena de las personas sordas locales.

Desde instituciones como la SEP y diversas organizaciones civiles se trabaja constantemente en la promoción de la LSM para garantizar la inclusión educativa y el acceso a los servicios públicos. El objetivo es fortalecer la conciencia social sobre la importancia de aprender esta lengua, no solo como una herramienta de asistencia, sino como un elemento fundamental para asegurar el ejercicio de los derechos humanos y la participación activa de los ciudadanos sordos en la vida pública del país.

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